No te engañes - Sterck

No te engañes

Cuántas veces has dudado de ti misma? ¿Cuántas veces te has encontrado sintiéndote nerviosa en la sala de espera de una oficina antes de una entrevista de trabajo, a pesar de tu carrera, a pesar de tu máster y de tus siete años de experiencia? Dudando de si serás capaz de hacerlo. De tu carisma. De tu capacidad. De tus puntos fuertes. Pensando en si se te notará, que no sabes nada (cuando en realidad sí sabes, ¡claro que sabes!). Pero en ese momento, junto a otros candidatos, quizás con menos experiencia pero con otra actitud, te sientes tan pequeña. Tan poco.

Tranquila, debes saber que no eres la única que sufre esta clase de inseguridad ante un reto. Y ¡ojo! No tiene por qué ser siempre un reto laboral, puede ser ante una cita, ante la maternidad o ante algo tan simple como una simple reunión de amigos, un acto social donde queramos gustar.

Según la Universidad de México, un 70% de la población siente el síndrome del impostor en algún momento de su vida. De hecho, estas primeras líneas las hemos escrito en femenino porque son las mujeres quienes más sufren este síndrome. Un informe encargado por el Access Commercial Finance en Reino Unido confirmó que los hombres son menos propensos a padecerlo hasta alcanzar un 18% menos de posibilidades que las mujeres. De hecho, abunda entre el grupo de personas que lo sufren las mujeres en entornos académicos, tecnológicos o considerados espacios masculinos.

De entre las causas de no sentirse lo suficientemente válido para desempeñar tareas en las que en realidad sí se está preparado cabe destacar las críticas y los juicios por parte de terceros que empiezan desde la infancia y continúan en la adolescencia y juventud de las personas y que logran quebrantar parte de su seguridad. Por otro lado, el perfeccionismo; una persona que se exija siempre mucho o que tenga que demostrar continuamente lo que vale en un entorno ya sea personal como laboral, tiene muchas probabilidades de sentirse una impostora.

Y es que el nivel de autoexigencia y de conocimiento puede llegar a influir en cómo nos vemos a nosotros mismos, dudando de nuestras capacidades, infravalorándonos y acabando por rechazar oportunidades laborales importantes para las cuales sí estamos preparados. Ya lo decía Sócrates, “solo sé que no sé nada”, o lo que es lo mismo: cuanto más conscientes somos de lo que no conocemos, más ignorantes nos sentimos, siendo lo contrario.

Y aquí viene otro punto clave para combatir el síndrome del impostor: con quién nos comparamos. Si nos pasamos el día rodeados de personas que tienen un gran discurso en público, una gran cantidad de datos en la cabeza capaces de rebatir cualquier argumento, una actitud arrolladora y buen gusto para vestir, por ejemplo, seguramente nos vamos a sentir insignificantes a lo largo del día unas cuantas veces, siempre que nos comparemos. Pero lo cierto es que no todo el mundo es bueno en todo. Sí es verdad que hay personas que saben camuflar muy bien sus puntos débiles y potenciar los fuertes, y de eso se trata, de hecho: de tener clara tu valía, tus años de dedicación y de estudio, tus habilidades únicas y confiar en ellas, en ti, para no sentirte menos que nadie.

En Sterck, apoyamos el talento y fomentamos el diálogo, hacemos crecer al equipo porque creemos en la valía única y diferente en cada persona. Por eso, invertir en su formación para nosotros es clave, no solo para ganar en seguridad sino para estar en constante mejora. Y eso lo notan nuestros clientes.

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